jueves 20 de noviembre de 2008

Vuelve la lírica al Teatro Constantino

El próximo sábado 22 vuelve la lírica al Teatro Constantino de Bragado, una ciudad de 25 mil habitantes de la provincia de Buenos Aires, donde comenzamos a trabajar con el Programa Auditoría Ciudadana en el año 2005.
El acontecimiento es un buen argumento para compartir con ustedes una de las historias más emocionantes que hemos vivido en nuestro trabajo.
A fines del siglo XIX había radicó en Bragado un inmigrante vasco, Florencio Constantino, un peón de campo que, cuando el tiempo se lo permitía, cantaba en el orfeón de la iglesia local. Nadie se imaginaba entonces que ese campesino rudo se convertiría en un caso único en el mundo.
Un cura lo descubrió cantando en el campo y quedó asombrado por su voz. Junto con otros bragadenses, logró que Constantino viajara al Teatro Colón de Buenos Aires, donde el tenor volvió a asombrar. Desde entonces, su crecimiento fue meteórico: fue estrella principal en los más importantes teatros de Europa, Rusia, Estados Unidos y Latinoamérica. Cuando el Metropolitan Opera House de Nueva York le pagaba 2000 dólares por actuación; Caruso, que también era figura, ganaba 500 dólares menos.
En 1909, en el pico de su éxito, Constantino regresó a la Argentina y dispuso la construcción de un teatro lírico en Bragado, la ciudad que lo había visto nacer al canto. La obra, que se inauguró en 1912, era una réplica de la Scala de Milán en plena pampa argentina y contaba con todas las comodidades y adelantos de la época: cuarenta palcos, tertulia, paraíso con entradas independientes, butacas de tapizado de terciopelo y cuatro pisos con servicios auxiliares.
Una vez finalizada la obra y tras un ciclo de óperas, Constantino se fue del país a seguir con su carrera de artista. Poco después, falleció trágicamente en México, mientras daba un concierto.
Desde entonces, su figura quedaría olvidada. De hecho, no quedan rastros de Constantino en Bragado, ni documentos que confirmen sus trabajos como peón de campo y cantante aficionado.
El teatro, mientras tanto, corrió suerte diversa, y de a poco se fue deteriorando.
En 1979, finalmente, se desprendió una parte de la fachada y el gobierno militar de entonces resolvió demolerlo. Un grupo de vecinos decidió juntar ahorros y adquirir los derechos del contrato de demolición. Salvaron así al Teatro, justo cuando la piqueta estaba llegando a la sala, que quedó intacta. Sin embargo, como el contratista ya había vendido todo, el interior de la sala quedó vacío. Se resolvió construir un Centro Cultural alrededor de la sala, pero la construcción avanzó hasta el año 1983: desde entonces quedó inconclusa.
Cuando en 2005 llegamos con el Programa Auditoría Ciudadana, los vecinos de Bragado, reunidos en torno al Foro Cívico Local, decidieron crear la Asociación de Amigos del Teatro Constantino, que se organizó para ir recaudando dinero con el propósito de reconstruir la sala.
Este año, la Asociación logró que la Municipalidad firmara un convenio de colaboración mutua con el Teatro Colón, que se interesó en la reconstrucción del Teatro.
Llegamos así al próximo sábado 22 de noviembre, cuando se presentará en Bragado, por primera vez después de aquella inauguración de Constantino, un espectáculo sinfónico lírico en el que actuará la orquesta del Colón con 56 músicos en escena. Se descubrirá y bendecirá el foso de la orquesta, verdadero acto simbólico de resurrección del Teatro.
Tendré el orgullo de participar de la gala, dando un discurso de inaguración. Me gustaría que me acompañen y que, especialmente, acompañen a los bragadenses, en esta noche tan especial. Los invito, por lo tanto, a acercarse a la ciudad de Bragado para sumarse a este verdadero festejo. Nos vemos el sábado a las 22 hs. en el Teatro Constantino.